domingo, 27 de abril de 2014

Capitulo 1 "Peligrosa Obsesión"


Normalmente no me molesto en llegar temprano a la Universidad, pero dado el caso de que estoy a punto de repetir el semestre debido a las faltas, he decidido bendecirlos con mi presencia.
En otras universidades no tendría por qué preocuparme, solo haría falta que aprobara el examen, y nada más. Lo cual es más que sencillo tomando en cuenta que sencillamente tendría que coquetear un poco con alguna chica de la clase y así conseguir sus apuntes, estudiar un poco y sacar un limpio y merecido diez.
Cosa fácil teniendo en cuenta que mi coeficiente intelectual es más elevado que del promedio. Pero mi padre tenía que persuadirme, y hacerme entrar a esta estúpida Universidad de carácter formativo.
Debo llevar este estúpido uniforme y esta corbata sosa, para que me dejen siquiera entrar al campus. Este lugar tiene tres grandes características horrendas:
a) El cupo de alumnos es extremadamente limitado, necesitas ser heredero de una sustancial fortuna, hijo de político o ser un genio becado para pagar la matrícula [yo soy ambas] Todos en el campus se conocen por lo menos los nombres, y no importa si la carrera es distinta. Debido a los pocos alumnos eso no es problema. Y es algo normal tomando en cuenta que en una Universidad pública hay alrededor de 10.000 alumnos o más y en esta apenas somos 2.257.
b) Todas las chicas son iguales, las típicas chicas huecas e interesadas que al parecer solo van a la Universidad para ver que pueden agarrar como material de marido o las aburridas que se la pasan en la biblioteca.
c) Las malditas restricciones y los estúpidos talleres que te obligan a cursar, solo para complicarte un poco más la existencia.
Pero supongo que puedo tolerarlo un poco. Lo único que no soporto es la rutina y las chicas plásticas estúpidas de esta escuela. Los hombres también son unos idiotas en su mayoría, pero por lo menos tengo un par amigos en este infierno.
Podría decirse que somos buenos amigos por el simple hecho que los tres detestamos a nuestros padres y que odiamos la Universidad en la que estamos.
Zach es el hijo de un importante empresario que maneja nada más y nada menos que la industria textil más grande del mercado. Y Alex Constancio es el hijo de un diplomado y rígido ingeniero. Ambos poseen una gran fortuna.
—Pensé que ya se habían deshecho de ti —me saludó Zach en el estacionamiento de la escuela. Él se estaba fumando un cigarrillo y jugaba con el encendedor al lado de su auto [BMW z 4] color negro.
—Ya viste que no —le contesté y le quité el encendedor en una de las veces que lo lanzo hacia arriba. Entrecerró los ojos en mi moto y luego me miró con la misma suspicacia.
—¿Estrenando Ducati? —dijo sorprendido.
No es tan extraño que la gente estrene vehiculo en esta Universidad, como si cambiasen de calcetines. Pero en mí si era extraño. Me encogí de hombros.
—Me confiscaron la Harley y la otra —le contesté en un gruñido y él soltó una carcajada —Así que fui a comprar a esta preciosura.
—Vaya te encantaban esas motos. Pero era de esperarse algo así, ¿Cómo se te ocurre entrar a las áreas verdes con la Harley? Les has causado un gran dolor de cabeza a los jardineros.
—Se me había vuelto a hacer tarde —le contesté y saqué un cigarro de la caja que traía en la chaqueta. Lo encendí con su encendedor.
—Ahí viene Alex —dijo él mientras yo aspiraba de mi cigarrillo.
Me giré y si, ahí estaba él en su Hummer. Se bajó de ella con una sonrisa de autosuficiencia. Seguro tenia buenas historias de su fin de semana.
—Hey —nos saludó y se acercó a nosotros mientras iba encendiendo su propio cigarrillo —¿Cómo están sucias?
—No tan sucias como tú —le respondí —Seguro tienes alguna Ale aventura que te este revoloteando en la cabeza para el próximo fin de semana.
—Y estas en lo correcto pequeño saltamontes —dijo y me dio unas palmaditas en la cabeza como si fuese un niño pequeño. Lo tome el brazo y se lo torcí en una posición totalmente incomoda —¡Quieres soltarme maldito! —se quejó.
—No tengo la culpa de que tengas reflejos tan lentos —me burlé y lo solté.
Trató de darme un puñetazo pero no lo logro, yo me moví más rápido.
—Cuando menos lo esperes me vengare de ti, suripanta —me amenazó.
—Quieren dejar sus juegos para otro momento —pidió Zach mientras tiraba la colilla del cigarro y la pisaba —Sabes que Austin te ganara de todos modos, Alex.
—Es un pandillero horrendo, tienes razón Zaly —dijo Alex bromeando mientras imitaba la voz de una típica chica de la Universidad y llamaba a Zach por un nombre de mujer.
Zach solo revoleo los ojos y lo dejó pasar.
—Es hora de entrar a clases —sentencio él.
—¿Ya pasó la primera hora? —pregunté sin esperanzas.
No había de otra, tenía que entrar. Normalmente me ausentaba a las primeras 2 horas y si deseaba ni siquiera asistía en todo el día.
Pero después del ultimátum del rector por mis ausencias y la amenaza de mi padre de ponerme un tutor, obligarme a asistir a un curso de idiomas y hacerme trabajar con él durante las vacaciones, accedí amablemente.
Me aflojé la corbata y comencé a caminar hacia el edificio con los chicos a mis lados.
—No, aun no —me respondió Zach.
—¿Alguna novedad? —dije mientras comenzábamos a caminar. Me habían suspendido por un mes por entrar a las áreas verdes con mi moto.
—Hay una chica nueva en la clase —dijo Alex y yo revolé los ojos.
—Más de lo mismo —sentencié.
—En realidad esta chica es… distinta —dijo Zach mientras girábamos en el sendero hacia el edificio.
—¿Acaso tiene una verruga en la nariz? —pregunté irónico.
—¿Bromeas? —dijo Alex —Esta sin problemas —aseguró. Yo alcé una ceja.
—Tenemos un primer caído ante las chicas de esta escuela —le afirmé a Zach.
Los tres hallábamos a las chicas de aquí poco interesantes y demasiado irritantes. Estábamos de acuerdo en que la única forma en la que las soportábamos era en posición horizontal.
—Puedo decirte que Alex tiene razón… es bonita.
Entramos al edificio y me detuve a unos pasos antes de la puerta. Los chicos se detuvieron delante de mí.
—¿Qué sucede? —preguntó Zach.
—Mi tormento personal esta detrás de esa puerta —dije angustiado.
—¿Qué? —preguntó desconcertado.
—Se refiere a Amanda —le explicó Alex —Él la sedujo, se acostó con ella y ahora la chica esta obsesionada con regenerarlo y casarse con él.
—¿Es la chica de la que nos hablaste la semana pasada? —dijo Zach mirándome.
—Si, ¿Tú como sabes quien es? —le pregunté a Alex.
Podíamos hablar de nuestras experiencias sexuales, pero nunca mencionábamos los nombres de las susodichas. Eso no era de caballeros.
Aunque las chicas solían descubrirse solas al obsesionarse con nosotros convirtiéndolo en un juego por si solo “haber si descubres quien fue esta semana”.
Aunque claro, el juego no duraba mucho, normalmente no pasaba del mediodía cuando ya deducíamos quien había sido la conquista de esa semana.
—Por que la chica desde la semana pasada no hace otra cosa que preguntarme por ti. No se como no he terminado haciéndole una descortesía —dijo.
Los tres pensamos lo mismo ‘tratarla como la puta que es’. Lo cual es muy peligroso estando en esta escuela, ya que nuestros padres son tan ricos que conviene tener una buena relación con todos.
Nunca se sabe quien es hijo de un posible socio o quien en esta escuela es un posible futuro negocio o cliente.
—¿Crees que aun lo recuerde? —pregunté inocente.
—Tal vez si, tal vez no —dijo Alex.
—¿Y si lo recuerda? ¿Qué hago?
—No lo se —me contestó .
—No me estás ayudando —le dije entrecerrando mis ojos para mirarlo mal.
—¿Y como quieres que te ayude? Tú solito te lo buscaste…
—Amigo te decían —dije.
—Ya, ya —nos calmó Zach-solo hay una manera de poder saberlo —respondió y abrió la puerta.
Ya todos estaban dentro del salón, hasta la profesora estaba ahí. Una vez más habíamos llegado tarde. Entramos y sin decir nada nos sentamos en nuestros respectivos lugares, al fondo de la clase.
Pude sentir la mirada de Amanda sobre mí y me juré a mi mismo nunca más volver a hacerlo con una chica de la misma clase...
Bueno no, en realidad nunca sigo mis propias imposiciones. Soy egoísta y solo pienso en el momento.
Si ellas quieren ilusionarse con que su amor me hará abandonar el cigarrillo, la bebida, las mujeres y que harán de mí un hombre responsable y de bien, yo no soy quien para desengañarlas. Especialmente cuando este pensamiento las conduce más rápidamente a mi cama.
—Lo siento, he llegado tarde —dijo disculpándose con la profesora una morena.
Debía ser la chica nueva de la que hablaban Zach y Alex. Es bella, bonita. Tiene cara de niña pequeña, pero lo dejé pasar.
Ella tarde o temprano hallaría la forma de abordarme.
Las chicas con sus características normalmente son las que mas sueñan con hallar a su sapo [yo] Y convertirlo en príncipe [yo en los eventos sociales de mi padre]
—A ver si aprenden ustedes tres de esta chica —nos reprendió la profesora de estadística descriptiva.
Ni en mis peores pesadillas me imaginé que derecho seria tan aburrido, pero todo sea por quedarme con el dinero de mi padre. Todo sea por hacer lo que él me pide y que no le haga daño a ella…
—No entiendo por que —me hice el inocente —¿Acaso no llegamos nosotros antes que ella?
Toda la clase me volteo a verme, que me encontraba en el último banco de la fila del medio.
—Usted sabe a que me refiero Mahone ¿Qué es eso de llegar y no disculparse por su retraso? Eso es una descortesía —me dijo.
Torcí el gesto y me levante ‘Estúpida universidad formativa’.
—Lo siento, Mariam —dije condescendiente mientras me acercaba a ella —Pero creí que no querías que mis compañeros se enteraran de lo nuestro.
Zach y Alex se quedaron en sus bancos mientras revoleaban los ojos y ponían su atención en cualquier otra cosa.
Por que aquí venia yo de nuevo a retar a la autoridad mientras que los demás en la clase me miraban con los ojos abiertos como platos.
Excepto por la chica nueva que me miraba como si estuviese fastidiada de mí, desde el momento en que le contesté a la profesora.
—¡Fuera de mi clase Mahone! —me gritó exasperada.
—Ves, no querías que lo supieran —le dije.
—¡Que salgas de mi clase! —me dijo enojada.
—Bien, ya me voy —le dije.
Fui por mis libros y mis cosas. Miré a toda la clase y seguían mirándome sin poder creerlo. Volví mi vista a la nueva, ella tenía su atención en otra cosa. Al parecer mi forma de comportarme no la había sorprendió. Solo la estaba fastidiando.
—Apurate Mahone —me exigió la profesora.
—Ya, ya —dije exasperado.
Caminé entre los bancos y me acerqué a la nueva. Ella levantó su vista y me miró. Frunció el ceño y le sonreí levemente.
Me incliné un poco y la besé en los labios. Sus ojos estaban bien abiertos al igual que los míos. Se quedó quieta sin hacer nada.
Escuché los murmullos de mis compañeros y a lo lejos la risa de Zach. Mordí un poco su labio inferior y luego rocé un poco mi lengua cuando ella abrió los labios un poco más.
—¡¿Qué estás haciendo Mahone?! —me gritó la profesora.
—Bienvenida —le dije
_*_*__*_*__*_*_*_*_*_*_*__*_*_*__*_*__*_*_*_*__*_*_*_*_*_*_*__*_*_*__*_*_*_*_*_*_*_*__*_*
Hola chicas a qui esta el primer capitulo....¿que les parece? comenten para que suba el siguiente. 

siganme en twitter: @daliamahone123

jueves, 24 de abril de 2014

NUEVA NOVELA ADAPTADA "PELIGROSA OBSESIÓN"



<La nove es totalmente narrada por Austin>
SINOPSIS  
Mis defectos según ella:

—Eres impulsivo, cínico, irrespetuoso algunas veces, mujeriego, egocéntrico, narcisista, vicioso, ninfómano —dijo todo de corrido y sin respirar. La miré realmente divertido.

Impulsivo:
Caminé entre los bancos y me acerqué a la nueva. Ella levantó su vista y me miró. Frunció el ceño y le sonreí levemente. Me incliné un poco y la besé en los labios. Sus ojos estaban bien abiertos al igual que los míos. Se quedó quieta sin hacer nada.

Cínico:
—No primita, estás equivocada —me puse de pie y caminé hasta ellas. Coloqué una de mis manos sobre el hombro de Emma —¿Y saben que? tienen razón en todo lo que dijeron, así que si necesitan mi ayuda para hacer que _____(tn) salga con Pettyfer, no duden en avisarme que haré lo que sea.

Irrespetuoso algunas veces:
—Usted sabe a que me refiero Mahone ¿Qué es eso de llegar y no disculparse por su retraso? Eso es una descortesía —me dijo.
Torcí el gesto y me levanté ‘estúpida universidad formativa’.
—Lo siento, Mariam —dije condescendiente mientras me acercaba a ella —Pero creí que no querías que mis compañeros se enteraran de lo nuestro.

Mujeriego:
Una linda chica pasó por nuestro lado. Le sonreí, ya que ella me estaba mirando.
—Adiós preciosa —le dije y le guiñé un ojo.
—Me parece que hoy estás idiota —dijo _______(tn) y comenzó a caminar más rápido para alejarse de mí.

Egocéntrico:
— ¿Qué tal un poco de tango? —le pedí.
— ¡No! —Me chilló —No te dejaré seducir a mis alumnas en medio de mi clase.
—Igual con el vals, se vuelven locas —le aseguré bromeando.
—Creo que aquí el problema eres tú, y no el baile —aseguró.
—Soy irresistible —dije pegado de mi mismo y bromeando con ella.
Narcisista:
—No tengo por que responderte —me contestó y la hice girar sobre si misma. Perdió el equilibrio por un momento y la sujete por la cintura. La coloque más cerca de mí. Quitó mi mano, apenas recobró el balance —Haces cualquier cosa por tocarme.
—No es mi culpa que tú me des el pretexto —dije inocente.
—Narcisista —me acusó y yo sonreí.

Vicioso:
Esta noche decidimos salir al bar de siempre. Aunque Zach se puso renuente al principio por el hecho de que mañana teníamos clases. Eran cerca de las 11:36 p. m. yo aun quería tomarme unos tragos más, fumar y seguir jugando al pool con Alex, pero la sensatez de Zach estaba por mandarnos a casa en cualquier momento.

Ninfomano:
— ¿Qué importa eso? Quiero que me contestes, ¿Por qué? ¿Por qué no me dejas tocarte y besarte hasta que amanezca?
— ¿Dónde estás? —volvió a preguntar.
— ¿Por qué me rechazas?
—Por favor Austin, préstame un poco de atención y deja de decir tonterías…
— ¡No son tonterías! —Le dije exasperado —Te deseo de una manera inhumana, de una manera apabullante, de una manera inusual…
—Déjame ir por ti… dime donde estás —pidió.
—No quiero que vengas por mí. Solo te quiero en mi cama, en mis brazos, debajo de mí…


Yo podré ser todo eso. Pero ella es todo eso y muchas cosas más. Ella simplemente quiere volverme loco, ella simplemente llegó para acabar conmigo o tal vez para salvarme.
¿Quién sabe, verdad? Lo único que puedo decirles es que ella es una Peligrosa Obsesión. No solo para mí, sino para todo aquel que se atreva a posar sus ojos en ella.
*_*_*_*__*_*__*_*_*__*_*__*_*__*_*_*_*_*__*_**_*__*_*__*_*__*_*__*__*_*__*__*_*_*__*_*
Hola chicas ¿que les parece esta nove? si les gusta comenten para que suba el primer capi.!! LAS AMOO

-Siganme en twitter @daliamahone123




miércoles, 23 de abril de 2014

Capitulo 24 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #CAPITULO FINAL


Comencé a despertar, un pequeño dolor de cabeza hizo que me mi cuerpo doliera. Con cuidado me senté en la cama. Mire a mi alrededor y nadie estaba allí. ¿Dónde esta Austin? Con mucho más cuidado me bajé de la cama y un terrible mareo hizo que tuviera ganas de vomitar. Rápidamente corrí hacia la puerta de mi habitación y cuando la abrí me quedé quieta, él estaba ahí.

- Austin… – susurre y mis ojos se humedecieron.

- Hola preciosa – me dijo.

Sin pensarlo me acerque a él y lo abrase con fuerza. Sentí su inmediata respuesta, que hizo que mi piel se erizara.

- ¿Dónde estabas? ¿Qué pasó? – le pregunte mientras me alejaba de él para mirarlo.

- No pasó nada. Pero debo irme ______(tn) – dijo. Lo mire aterrada.

- No, no. ¿Qué hay de mi alma? Aún no sé lo que quiero – dije rápidamente.

- Ya no quiero tu alma. Jamás podría llevarme tu alma.

- Pero hicimos un… trato – dije nerviosa.

- Ya no más preciosa, ahora yo me vuelvo de donde nunca me tuve que haber ido. Ellos me esperan.

- Te amo Austin, te amo y no quiero perderte – le dije mientras las lágrimas salían de mis ojos. Se acercó a mí y tomó mi rostro con sus manos.

- Es mejor perderme que encontrarme, preciosa – dijo sin dejar de mirarme a los ojos.

- Bésame Austin, bésame – dije sin dejar de llorar.

Apenas le dije eso sentí su boca sobre la mía y la sensación más linda del mundo invadió mi cuerpo. ¿Por qué me había enamorado del diablo? ¿Por qué encontré el amor en alguien completamente imposible? Pero este es un imposible de verdad, no como pasa en las novelas. Que al final siempre termina con él.
Sus labios tomaban con cuidado los míos, mientras mis lágrimas mojaban nuestro beso. No podía dejarlo, no quería dejarlo ir. Levante mis brazos y los coloque detrás de su cuello, para acercarlo más a mí. Despacio se alejó de mi boca. Abrí mis ojos para míralo. Acarició mi rostro.

- Debes olvidar todo esto preciosa, solo olvidarlo – me dijo y comenzó a alejarse más de mí. Algo tenía que hacer, él no podía irse.

- ¡Ya se lo que quiero por mi alma! – dije fuerte ya que él estaba casi llegando a la puerta. Se giró a verme – Quiero pasar el resto de la eternidad contigo.

Me miró fijo, para luego sonreír levemente. Yo también lo hice. Pero otra vez ese horrible mareo vino a mí, estaba vez no pude aguantarlo.
Corrí al baño y me arrodillé frente a retrete. Sentí como él se acercaba a mí. Cuando al fin ese horrible mareo se fue me puse de pie y lavé mi boca. Me giré a verlo.

- No se porque, pero no dejo de marearme y vomitar – le dije.

Sus ojos verde tomaron un particular brillo. Se acercó más a mí y colocó su mano sobre mi panza. Mire su mano, para luego mirarlo a los ojos.

- ¿Qué sucede? – le pregunte.

- ______(tn), estás embarazada – me dijo. Por un segundo mi corazón dejó de latir. Lo mire bien. Él estaba bromeando conmigo.

- ¿Qué? – dije luego de un rato.

- Vamos a ser papás, preciosa.

- Pero eso es imposible, nosotros solo estuvimos la otra noche y…

Claro que es posible, él es el diablo. Esto era increíble ¿Yo embarazada? Jamás pensé en ser mamá, y mucho menos tener un hijo del señor diablo. Pero nada me hace más feliz que saber esto. Voy a tener un bebe, un bebe del hombre que amo.

- Por eso va a ser mejor que yo me vaya. Para que nuestro bebé no, no sea el hijo del diablo – dijo .

- No, no tú no te vas a ningún lado. Yo ya te dije lo que quiero por mi alma, y me lo vas a dar Austin. Más ahora que vas a ser papá.

Me miró fijo a los ojos, tratando de intimidarme como siempre lo hacía. Pero esta vez no pudo, esta vez no me intimidó.

- Te amo – me dijo. Otra vez mis ojos se llenaron de lágrimas.

- Yo también te amo – le dije y me acerque a besarlo de nuevo.

Dos años después.

- ¡Travis Mahone! – lo reprendí.

Se giró a verme. Tenía los ojos de su padre y mi pelo. Tenía su sonrisa y mi nariz. Era lo más hermoso que podía existir en este mundo. Sonrió mostrándome todos los dientes que tenía. Era tan pícaro, sabía como comprarme.

- ¿Qué te ha dicho mamá de hacerle cosas al gato? – le pregunte.

Tomé a nuestra pobre mascota, que otra vez estaba cambiada de color y la llave a la habitación de al lado.

- ¿Papi? – me dijo buscándolo con la mirada.

-Ya debe estar por llegar – le dije.

Se puso de pie y comenzó a caminar hacia mí. Lo mire sin poder creerlo, estaba dando sus primeros pasos. Travis  tenía apenas 1 año y tres meses. Aun era muy chiquito, y ya hacía varias cosas que los demás bebes no podían hacer. Como por ejemplo mover cosas, cambiar de color al gato y jugar con su padre a hacerme enojar. Aun no puedo creer que ya hayan pasado dos años desde que mi vida cambió por completo. Que cambió por unas pocas palabras que dije una noche: ‘Le vendo mi alma al diablo…’ La puerta de casa se abrió.

- ¿Acaso estas pensando en venderme tu alma de nuevo? – me preguntó entrando.

Sonreí al verlo. Estaba llegando del trabajo, ¿Pueden creerlo? Decidió hacer lo que hacen los hombres normales. Trabajar y ganar dinero para la familia.
Travis lo miró y sin pensarlo caminó hacia él.

- ¡Mira, esta caminando preciosa! – Me dijo y cuando el pequeño estuvo cerca de él y lo alzó en brazos – Hola campeón.

- Es un bebé muy inteligente. Y ha cambiado de nuevo al gato – le dije recordando aquello.

Con nuestro hijo en brazos se acercó a mí y depositó un suave y delicado beso en mis labios.

- Sabes que no puede controlar sus poderes aún – dijo y lo dejó en suelo de nuevo.

- ¿Cómo te ha ido en el trabajo? – le pregunte y me acerque a abrazarlo. Coloque mi cabeza en su pecho.

- Como siempre. No me faltan ganas de hacerle algo al pesado de Richard

- Ya lo hablamos Austin, nada de cosas malas en el trabajo. Ni en casa.

- ¡Pero es insoportable! – me alejé de él.

- Lo sé, tuve que soportarlo – le dije.

Se sentó en el sillón y me hizo una seña para que me sentara sobre sus piernas. Me senté sobre él y acomodé su cabello. Lo mire fijo a los ojos, y él fuego ardió en mí. Él sonrió de esa manera que tanto me gusta.

- Llame a Rach, para que viniera por Travis – me dijo.

Como detesto que sepa en lo que estoy pensando. Gire la cabeza para ver a nuestro bebé. Jugaba entretenido con sus cosas, e intentaba hacer algo que yo no entendía.

- ¿Y para que? – le pregunte haciéndome la tonta. Se acercó a mi oído.

- Para que tú y yo fabriquemos otro bebé. No creo que quieras que Travis sea hijo único y no tenga con quien jugar – me susurró.

- ¿Y acaso le dijiste eso a tu hermana? – le pregunte divertida.

- Pues claro. Dijo que encantada vendría a buscarlo para que juntos hicieran el trabajo de ella.

- Travis, sabes que no me gusta que Benjamín haga esas cosas.

- ______(tn) sabes que Travis no es un bebé común. Y además Rachel dice que a las personas les gusta verlo antes de morir. Les da como una sensación se paz. Aunque no entiendo porque.

- Podrá ser el hijo del ser más temido del mundo. Pero te aseguró que él no tiene nada de tenebroso.

- Ya veras cuando crezca lo tenebroso que será – me dijo divertido.
La puerta sonó dos veces y mi cuñada entró por ella. Travis la miró y rió divertido para luego estirar sus brazos en petición de upa. Le encantaba ver a su tía. Yo no entendía muy bien el porque. Rachel sonrió y lo alzó.

- ¿Cómo está el bebé más lindo del mundo? – le preguntó.

- Hola Rach – la saludó Austin.

- ¿Cómo estas hermanito? Hola ______(tn) – me dijo y sonrió – Bueno este bebé y yo ya nos vamos porque creo que ustedes dos tienen varias cosas que hacer.

- Ya lo tienes claro hermanita – dijo Austin. Lo golpeé levemente. Él rió.

- Si se pone irritado, tráelo Rach – le dije.

- Quédate tranquila, nosotros sabemos como divertirnos. Adiós – dijo y desapareció con él.

El silencio se hizo presente en la casa. Yo aun estaba sentada sobre sus piernas. Acaricie sus cabellos y luego bajé mi mano a su camisa. Desabroche los primeros cuatro botones.

- Ya no puedes aguantarte ¿Verdad? – me dijo.

- Solo te pongo un poco más cómodo – dije divertida.

- No te hagas cielo, si encanta que te haga el amor.

- ¿Y como no me va a encantar? Si por donde pasas tú, pasa el fuego.

Fin

_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*__*_*_*_*__*_*_*_*__*_*_*_*_*_*_*__*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*__*_*_*_*_*

Hola chicas, La nove ha llegado a su fin, espero que les halla gustado.!!! Gracias por sus maravillosos comentarios :3 y si gustan adaptare otra novela.!!! si quieren haganmelo saber.!!! Las Amo :3

-Siganme en twitter: @daliamahone123

Capitulo 23 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer"



Lo mire bien y luego la mire a ella. Eso no era verdad, él solo estaba jugando conmigo, jugando con mis emociones. Emociones que jamás pensé sentir, pensé tener. ¿Un hijo? Maldita sea barba, no juegues conmigo.

- ¿Qué? – dije luego de unos segundos.

Él caminó hasta mí y se colocó a mi lado para mirar hacia _____(tn). Gire mi cabeza para observarlo.

- No te estoy mintiendo, si estas pensando eso. Tú sabes que yo no miento, eso no es de mi agrado – me dijo.

- ¿Qué quieres de ella? – le pregunte apretando los dientes.

- ______(tn) me dio su vida a cambio de tu eternidad, amigo – dijo.

Lo mire sin poder creerlo. ¿Qué mier.da era lo que estaba pensando esta chica para hacer una cosa así?

- Ya te lo dije, hermano. La dejas ir o vamos a estar en serios problemas – dije amenazante. Él rió por lo bajo.

- ¿Quieres saber que será tu bebe? – me preguntó. No dije nada. Solo me quede quieto en mi lugar – Va a ser un varón.

- ¡NO JUEGUES MÁS CONMIGO! – le grite.

- Ya te dije que no te estoy mintiendo, Austin.

- Entonces, déjala – le dije y quise acercarme de nuevo a ella.

Pero para mi desgracia, ese lame botas de Gabriel se metió en mi camino. Lo mire con furia, pero el maldito albino ni siquiera parpadeó.

- ¡Quítate de mi camino, lame botas! – le exigí.

- No puedes acercarte a ella, Austin. No puedes tocarla, no puedes hablarle. E intenta no mirarla. – me dijo.

- Oh Gabriel, no estoy para tus juegos de ángel perfecto – dije e intente acercarme de nuevo. Otra vez él no me dejó.

- Si solo hubieras cumplido tu pacto – me dijo el ricitos de oro – Esta pobre mujer ahora no cargaría en su vientre al hijo del pecado.

- ¡No hables así de mi hijo! – le gruñí cuando lo escuche.

- Ya Gabriel, déjalo en paz – dijo Dios con tono divertido.

- Tú lo quisiste así, barba. Ahora vamos a ver quien es más débil – dije.

Comencé a buscar a Rachel, maldita sea ella tiene toda la culpa. ¿Por qué diablos no me dijo antes lo que él quería? Ahora mi hijo no tiene derecho a nacer, porque es mi hijo. Eso no es justo y tampoco es justo que dios pueda tener hijos y yo no. La encontré sentada en una vereda, esperando seguramente lo que sería otra muerte.

- Ahora mismo me das tu agenda – le dije. Me miró bien.

- ¿Qué? – me preguntó y se puso de pie.

- Aquí va a correr sangre, Rachel. Así que prepara una bolsa nueva para las almas que vas a llevarle al todopoderoso.

- Austin, tú no puedes hacer eso – me dijo.

- ¿A no? ¿Quién va a impedírmelo? ¿Tú? No lo creo – le dije.

Tome con algo de furia lo que estaba buscando y sin seguir dando vueltas me desaparecí de allí.
Ellos dormían, siempre lo hacían cuando yo no estaba ahí. Y ellos iban a hacer todo lo que yo tenía pensado que hicieran. Siempre fueron mis compañeros, y ahora se que de algún modo ellos me quieren.

- ¡Arriba, perezosos! – dije elevando mi voz.

Todos abrieron sus ojos y rápidamente quisieron atacarme. Pero colocando mi mano frente a ellos, no lo hicieron.

- Hoy no estoy para juegos, muchachos – les dije.

Uno de ellos abrió sus gigantescas y negras alas para lanzar un horrible chillido. Esperé a que terminara.

- Ya, ya deja de quejarme Milias. Tengo algo para ustedes – le dije y sonreí levemente.

Comencé a escuchar lo que tanto me gustaba escuchar. Gritos, desesperación, desgracia, miedo, dolor, sufrimiento. Todo eso que alimentaba mi oscura alma. Pero de repente eso no causó nada en mí. Nada. Lo único que yo quería era que _____(tn) estuviera bien, y que Él la dejara vivir. A ella y a mi hijo. De repente Rachel se apareció frente a mí. La mire bien.

- Tú no quieres esto, Austin. Lo único que quieres es que ella este bien. Pero se que no quieres destruir el mundo – me dijo. La mire y reí irónicamente.

- Tú no sabes nada, Rachel. Nada – le dije. Se acercó más a mí y se sentó a mi lado.

- Se que la amas – dijo.

- Yo no puedo sentir eso, porque eso es una mi.erda – dije enojado.

- Solo debes escuchar a tu corazón, y veraz que algo se te ocurrirá – me dijo y desapareció.

Tal vez ella tenga razón. Tal vez solo deba ir y rogárselo, ir y negociar. ¡Eso es! Tengo que negociar con él. Llegué a ese lugar y como tantas veces, esa maldita luz lastimo mis ojos. La puerta estaba abierta y allí la vi a ella. Estaba acostada en la cama. Los ojos cerrados y las manos sobre su vientre. No había nadie en la habitación, comencé a acercarme a ella. Cuando estuve lo bastante cerca, estire mi mano y toque la suya. Estaba fría.

- Tú no tienes la culpa Austin, ella quiso esto – me habló él. Gire a verlo.

- Por lo que más quieras déjala ir – le dije.

- Eso no es posible amigo.

- Te doy mi eternidad por ella.

- ¿Qué? – preguntó sorprendido.

- Eso, que dejó de ser el diablo por la vida de ______(tn).

Sus ojos se abrieron bien, para mirarme fijo. Se quedó callado por un largo rato. Y eso ya me estaba poniendo nervioso, más nervioso de lo que ya estaba. Volví mi mirada a _____(tn), necesitaba abrasarla, besarla. Saber que ella iba a estar bien.

- ¡Eso es amigo! – dijo de repente y se acercó a abrasarme. ¿Qué demonios era lo que estaba haciendo? Lo alejé de mí – ¡Eso era lo que quería escuchar! ¡Eso!

- ¿De que diablos estas hablando? – le pregunte.

- De pensar por primera vez en alguien más que en ti – me dijo y se acercó a ______(tn) – Yo no iba a quedarme con ______(tn), no puedo hacer eso. Solo hice todo esto para que reaccionaras y te dieras cuenta de las cosas.

- ¡¿DE QUE COSAS ME ESTAS HABLANDO?! – dije totalmente sacado de mí, por no entender nada de lo que estaba pasando.

- Te estoy hablando de amor, de entrega, de todo eso que creías que no podías sentir porque eres el diablo.

- ¿Estuviste bromeando conmigo? – le pregunte.

- Solo un poco – dijo divertido – Jamás podría quedarme con tu eternidad y ya sabes porque. Aunque no quieras aceptarlo, sabes que somos hermanos…

- No, no. No hace falta que me lo recuerdes – le dije.

- Ahora eres libre, puedes hacer lo que mejor creas para ella y para el niño. Eres el señor diablo, así que piénsalo.

De repente él ya no estaba. Solo estábamos ______(tn) y yo en la habitación del departamento de ella. Ella estaba acostada en la cama, durmiendo profundamente. La miré fijo ¿Qué era lo que debía hacer ahora? ¿Dejarla y que críe sola a nuestro hijo? Eso va a ser lo mejor, para ella y para él.
_*_*_*__*_*_*_*_*_*__*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*__*_*_*_*__*_*_*_*_*__*_*_*_*__*_*_*__*_*_*_*



lunes, 14 de abril de 2014

Capitulo 22 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #FIN DEL MARATÓN


La mire bien. Estaba algo rara. Últimamente siempre estaba rara. Estábamos sobre uno de las torres más altas de la cuidad. Mire fijo la oscura noche. El cielo estaba extraño, inusual. Recordé su admiración por la noche, le encantaba la noche. Como la extrañaba, como la necesitaba. Es increíble pensar que jamás sentí esto por nadie. Pero sabía que no podía estar con ella, que no debía estarlo. Fue un error dejar que eso pasara, pero no me arrepiento. Jamás podría arrepentirme. Todo había vuelto a ser como antes. Yo jugando con las almas del mundo, llenando de odio y maldad a las personas. Y fingiendo que nada me importa. Sonreí levemente y giré sobre mi mano el pedazo de vidrio roto con el que estaba jugando. Como era de esperar me corte. Solté el vidrio y mire mi palma. ¿Sangre? Nunca había sangrado al cortarme. Levante la otra mano y con uno de mis dedos toque la herida. Siseé ante el dolor. ¿Dolor? ¿Qué mier.da esta pasando? Mire a Rachel, ella me miraba fijo.

- ¿Qué es esto? – le pregunte mostrándole mi mano.

- Eso eres tú – me contestó.

- ¡No estoy para juegos, Rachel! – le grite enojado.

Ella sabe algo y no quiere decírmelo. El cielo oscuro relampagueó. Mire a mi alrededor y la volví a mirar a ella.

- ¿Qué quiere? – le pregunte. No me contestó - ¡¿QUE QUIERE?!

Rápidamente me acerque a ella, pero ni siquiera parpadeó. Me miró fijo a los ojos. Trate de leer sus pensamientos. ¡Pero que diablos! Ella no tiene pensamientos.

- Quiere la vida de ______(tn) – me dijo. La mire bien.

- ¡Maldita sea! – dije y salí de allí.

Aparecí en su departamento. La busque con la mirada, no estaba. La llamé y nadie contestó. Golpee fuertemente la pared, provocando que quebrara.
¡Te lo juro barba, juro que si le hiciste algo te vas a arrepentir!
Salí en busca de Rachel, tenía que encontrarla y si es necesario hasta amenazarla para que me dijera en donde diablos esta ______. La divisé cerca de una de las camillas del hospital.

- ¿Dónde está? – le pregunte. Se giro a verme.

- Ya sabes donde esta, Austin – me dijo sin mirarme.

- ¿Por qué la quiere? – pregunte.

- No lo se, solo la quiere.

- ¡Tiene que tener un maldito motivo! – le grite.

- ¿Acaso no te parece que haber estado contigo no es un motivo? – me preguntó.

La mire bien. Eso es… esto es un castigo. Un maldito castigo en contra de ella, por haberme hecho sentir eso que nunca tendría que haber sentido. Pero esto no se queda así. Quiere jugar sucio, entonces vamos a jugar sucio.

- ¡¿Quieres jugar amigo, quieres?! – Pregunte mirando al cielo - ¡Entonces vamos a hacerlo, de igual a igual!

Cerré los ojos y respire profundamente. Pronto a mis oídos comenzaron a llegar gritos de dolor, de miedo, de angustia. Él tocaba lo que a mí me importaba, yo iba a jugar con lo que a él le importaba. Abrí los ojos y miré a mí alrededor.

- ¡¿Es lo que quieres?! – grite y reí con ganas – ¡Suelta a ______(tn) y dejare de matar a tus hombres!

Giré y lo encontré frente a mí. Hace cuanto que no bajaba aquí, hace cuanto que no se animaba a presentarse en mi reino.

- ¿Dónde esta? – le pregunte.

- ¿La quieres? – me preguntó.

- No estoy de humor – lo amenacé - ¿Escuchas a tus hombres? – pregunte y sonreí levemente - ¿Quieres verlos morir, uno por uno?

- Ellos no tienen nada que ver – dijo lleno de calma.

Como detesto que nada le provoque culpa, que nada le de miedo, que nada lo angustie. ¡Oh, todo poderoso no tiene alma!

- Quiero que dejes a ______(tn) – dije sin dejar de mirarlo.

- ¿Qué me das a cambio de ella? – preguntó.

- Ya te dije que es lo que va a pasar si no me la das – le conteste.

Sonrió levemente y palmeó unas cuantas veces. Como siempre que hacía eso, aparecimos en ese celestial lugar. El cielo. Mire a mí alrededor. Y allí la vi a ella acostada sobre un extraño mueble.

- ______(tn) – la llame y quise acercarme a ella, pero él se puso en mi camino.

- No puede escucharte, ella ahora es mía – me dijo. Lo miré coléricamente.

- ¿Qué es lo quieres? – le pregunte.

- Hay algo que no sabes, Austin – dijo y caminó hacia ______(tn).

Se acercó más a ella y con cuidado colocó su mano sobre su vientre. Lo mire extrañado. ¿Qué diablos estaba haciendo?

- ¿Qué es lo que estas haciendo? – pregunte sin entender.

- Habíamos dicho que no podías hacerlo. Eso era un trato, un acuerdo, como quieras llamarlo.

- ¿Qué pretendes, hermano? – le dije soltando una risa nerviosa – Soy el diablo.

- Austin – me llamó.

- Suéltala, porque voy a destruir tu maldito mundo si no lo haces – lo amenacé.

- ______(tn) está embarazada.

*_*__*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*__*_
OMG Esta embarazada.!!! :3 que hermoso... 
Bueno chicas ya casi se acaba la novela.!!! espero que les halla gustado mucho.!!! subire los capis que faltan en cuanto ya halla comentarios las AMOOOO perdon por tardar :3

-Siganme en twitter @daliamahone123

Capitulo 21 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #MARATÓN



Abrí mis ojos para encontrarme con el techo de mi habitación. Los fuertes rayos del sol entraban por la gran ventana. Gire sobre la cama y estaba sola. Me senté en la cama y tome con firmeza las sabanas.

- ¿Austin? – lo llamé.

Nadie contesto a mi llamado. Lentamente me puse de pie. Abrí la puerta de la habitación y asome mi cabeza, no había nadie en la cocina. Y tampoco en la sala y el baño. ¿Dónde está Austin? Volví a la habitación. Me senté en la cama para pensar un poco. ¿Se habrá ido? ¿No volveré a verlo? Mis ojos se llenaron de lágrimas.

- Se fue – susurre y mire hacia la ventana.

Cerré los ojos y recordé la noche más maravillosa de toda mi vida. Una noche inolvidable. Sus besos, sus caricias, su respiración mezclándose con la mía. Rompí en llanto. Sentí un gran mareo y unas tremendas ganas de devolver. Me puse de pie y corrí al baño. Me tire de rodillas al inodoro, y como si hubiese comido algo que me hubiera hecho mal, comencé a devolver. Me puse de pie y me mire al espejo. Toda una vida por delante frente a mis ojos, pero ahora no puedo continuar sin él. ¿Qué ha hecho conmigo? Otra vez ese mareo. Cerré los ojos y me sostuve del lava manos. Cuando al fin se fue el mareo, me paré bien. Nada podía hacer, solo esperar a que él volviera. Ella entró al departamento. Sin pensarlo corrí a su encuentro. Me tire a sus brazos en busca de un poco de consuelo.

- ¿Qué pasó? – me preguntó preocupada.

- Solo necesito que me abraces – le dije y rompí en llanto.

- _____(tn), dime que tienes – me rogó.

- Solo tengo miedo – dije angustiada.

- Tranquila amiga, no voy a dejarte sola – me dijo.

- No me sueltes Sea, no me sueltes.

Sea extrañada me abrazó con fuerza, no entendía mi estado. Y tampoco iba a entenderlo. Es que nadie sabe lo que yo siento ahora, lo que yo siento sin él.

Me deje caer en la cama. Mi vida había vuelto a ser la de antes. Bueno, no del todo. Otra vez al trabajo, a la rutina, a los problemas. Pero nada de él. No lo he vuelto a ver, no se nada de él. Hay veces en las que creo que estoy completamente loca y todo lo que pasó fue producto de mi imaginación. Tres largas semanas han pasado desde que se fue. El señor diablo, se fue. Sentí caer una fría lágrima por mi rostro. No he dejado de llorar. Siempre que estoy sola, lloro. Mire a mi alrededor, estaba sola en casa. Sea quiso volver a vivir conmigo, pero casi se lo prohibí. Dice que teme por mi salud. Es un poco extremista. Pero desde que él se fue, no he dejado de estar enferma. Tengo nauseas, vómitos, dolores de cabeza muy fuertes, mareos, hasta un poco de fiebre. No quiero ir al medico, es solo perder el tiempo en escuchar algo que ya se. ‘Señorita, lo que usted tiene es anemia, anemia emocional’ Puras idioteces. Me puse de pie y salí de la habitación para buscar un vaso de agua. Un profundo escalofrío recorrió mi cuerpo, detuve mis pasos en la puerta. Era la misma sensación de…

- Lo siento… – dijo provocando que mi corazón casi se saliera de lugar.

- Rachel – dije sin poder creerlo.

- Solo necesito saber una cosa – me dijo y se acercó a mí. Colocó su fría mano sobre mi panza. La mire extrañada.

- ¿Dónde esta Austin? – le pregunte rápidamente.

- No puedo decírtelo – me dijo y sus pálidos ojos se humedecieron.

- Por favor Rachel, necesito verlo. Necesito saber de él – dije mientras un nudo se formaba en mi

Se alejó perturbada de mí. La mire bien. ¿Qué hacía aquí? ¿Dónde esta Austin? Me miró fijo a los ojos, provocando más frío en mí. Dijo algo que no entendí. Creo que fue en el mismo idioma en el que me habló Austin.

- ¿Qué dijiste? – le pregunte.

- No tenemos mucho tiempo, ______(tn) – me dijo.

- Mucho tiempo, ¿para que?

- ______(tn)… - me llamó por lo bajo.

- ¿Qué? – le dije.

- Dios quiere tu vida, por la eternidad de Austin – dijo. La mire bien.

- ¿A que te refieres? – le pregunte sin entender.

- Dios quiere tu vida, a cambio de la de Austin.

- ¿Va a morir? – pregunte mientras las lágrimas comenzaban a salir de mis ojos.

- Si no hacemos lo que él quiere, creo que si – me dijo.

Esto no podía estar sucediendo. No era posible. Yo no puedo permitir que Austin muera, no, no puedo permitirlo. Si Dios quiere mi vida por la de Austin, no voy a negarme. Mi vida no vale nada, sin Austin no vale nada.


*__*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_

Sigue leyendo :3

Capitulo 20 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #MARATÓN



Él agarró mis hombros y gimió en respuesta a cada lametazo, mordisco, y mamada que le estaba dando. Su respuesta caliente me excitó. Me excitó a un grado mayor de necesidad de él. Lo necesitaba, ¡Cuánto lo necesitaba! Gruño profundamente y una de sus manos acaricio mis cabellos. Cerré los ojos y disfrute del momento de saborearlo. Levante la mirada y él me estaba mirando. Sonreí macabramente sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.

- ¡Oh, diablos! – gruñó y me llevó hacia sus labios.

Gemí exaltada sobre su boca. Su beso era tan apasionado que juro que en cualquier momento iba a llorar. Con un movimiento, ajeno para mí, giró sobre el colchón. Su perfecto cuerpo quedo sobre el mío. Volví a gemir al sentir su peso entre mis piernas. Se alejó un poco y me miró a los ojos.

- ¿Acaso has hecho algo conmigo de lo que yo no soy consiente? – me preguntó.

Levante unas de mis manos y acaricie su rostro. ¿Cómo iba a hacer para vivir sin él cuando todo esto acabe?

- Tú has hecho conmigo cosas que ni te imaginas – le dije.

Se inclinó y tomó mis labios con cuidado. Los truenos y relámpagos iluminaban la cuidad. No llovía solo por el mal tiempo. Dios esta enojado, lo se. ¿Seré una pecadora de por vida? ¿Acaso las puertas del paraíso se cerraran para mí? ¡Que demonios! ¡Esto es el paraíso! Su lengua se mezclo suavemente con la mía. Se alejó despacio de mi boca, llevándose sobre sus labios un leve gemido de mi parte. Comenzó a besar dulcemente mi mentón, para luego mordisquear mi mandíbula y terminar en mi oreja. Subí y baje mis manos por su fuerte espalda.

- Nunca ______(tn), nunca en mi eterna vida había deseado tanto algo, como te deseo a ti – susurró en mi oído.

- ¿Yo soy tu pecado? – le pregunte.

- Mi más grande pecado, eres tú.

Con un movimiento, hice que girara en la cama, para quedar cómodamente sobre él. Lo mire fijo a los ojos. Aun no comprendo, porque el Diablo es tan lindo. Subió sus manos y las coloco en mi cintura. Lentamente me acomodó sobre él, gemí y apreté con una de mis manos las sabanas ante la sensación de tenerlo dentro. Comencé a moverme para sentirlo más aun. Apretó los dientes y gruñó profundamente, encendiéndome de deseo. Me incline hacia delante y capture sus labios en un tórrido beso. Sus manos acariciaron mi espalda, de arriba a bajo. Con cuidado y ternura. Se sentó en la cama, conmigo encima. Se abrazó con firmeza a mi cuerpo. Rodee su cuello con mis manos y deje que mis gemidos cayeran cerca de su oreja.

- ¿Cuándo te iras? – le pregunte agitada.

- Cuando sea hora – me contestó y comenzó a moverse más seguido.

- No quiero que te vayas – murmure.

- No pensemos en eso ahora, preciosa. Déjame saborearte, déjame probarte.

Me aferré más a él, ante la gran oleada de placer que comenzó a recorrer mi cuerpo. Cerré los ojos y deje que el éxtasis consumiera mi cuerpo. Me corrí entre sus brazos, nombrándolo agitada. Gruñó lleno de placer. Se recostó en la cama y volvió a girar para tomar verdadero control de la situación. Volví a gemir al sentirlo más hondo que antes. Era tan grande y dominante, el señor Diablo.

- Oh, Austin – lo nombre levemente. Clavó sus ojos en los míos.

- Gracias por esto, preciosa. Gracias por compartir tu cuerpo conmigo – me dijo. Mordí mi labio inferior y sonreí levemente.

- Sería capaz de compartir mi vida contigo – le dije.

Su mirada se torno extrañada, algo lo estaba perturbando. Volví a levantar una de mis manos y acaricie su rostro de nuevo. Un rayo pareció partir la cuidad. Volvió a inclinarse hacia mí y rozo sus labios con lo míos.

- Yo no soy un hombre, preciosa – dijo agitado y sin dejar de moverse – Tú vida la debes compartir con un hombre, una persona del reino de dios.

- No me importa que no seas un hombre – dije y mis ojos se humedecieron.
Tome sus labios con desesperación. Sabía que él se iba a ir y me iba a dejar no solo sin alma, sino que sin corazón también. Comenzó a moverse más seguido mientras la temperatura de nuestros cuerpos aumentaba. Bajé mi mano derecha por su espalda, hasta el fin de la misma. El centro de su poder estaba caliente, ardía. Bajé más mi mano, hasta su trasero. Lo acerque más a mí, necesitaba más de él. Sentí otra vez esa gran
oleada de placer recorrer mi cuerpo. Volví a correrme al llegar a mi clímax. Se movió más rápido y se unió a mí en ese maravilloso lugar. Ambos gritamos compartiendo el éxtasis del momento. Se dejó caer sobre mí. Lo abrace con fuerza y lo apreté contra mi cuerpo. Su corazón latía con fuerza contra el mío. Su respiración estaba entrecortada como la mía. Con cuidado volvió a besar mis labios y de la misma manera quiso salir de mí.

- No, no – le dije. Me miró extrañado – Quédate conmigo.

- Claro que si, preciosa – me dijo.

Sonreí y levante la cabeza para besarlo dulcemente. Aun no había dejado de llover. Parecía que el cielo iba a caerse. Giro sobre el colchón y me dejó descansar sobre su fuerte pecho. Había algo distinto dentro de mí, algo de lo que no estoy segura. Cerré mis ojos, y dejé que el olor de su cuerpo me invadiera. ¿Qué será de mí mañana? Cuando seguramente, ya no lo tenga.

*__*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*__*_*_*_*__*_*_*_*_*__*_*__*

Contunua el Maratón :3