martes, 24 de diciembre de 2013

Capitulo 12 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #MARATÓN


¿Cómo era posible? ¿Qué hacía él aquí? Sin pensarlo demasiado, me acerque a él y lo abrace con fuerza. Él me respondió el gesto. ¡Oh, hace tanto que no lo veía! David Jordan, fue mi último novio oficial. Hace más de cuatro años que no sé nada de él. Y ahora está aquí, de la nada. David se fue a vivir a Londres, porque su padre quería que estudiara derecho allí. Fue un gran amigo y novio para mí. Pero después de él, no volví a conseguir algo serio.

- ¡No puedo creerlo! ¿Cómo estás? – le pregunte contenta.

- Bien, bien. Llegue hace unos días de Londres, vine a ver a mi madre y a mi hermana – me dijo y sonrió - ¿Y tú, que es de tu vida?

- Vivo con Sea, una amiga. Y estoy trabajando – le dije.

Sentí como alguien se acomodaba la garganta. ¡Oh, casi lo olvido! Me di la vuelta y lo acerque a nosotros. David lo miro bien. Y Austin miro bien a David. Ambos se estaban, por así decirlo ¿analizando?

- Él es Austin, un amigo – se lo presenté.

- David Jodan– le dijo él y tendió su mano.

- Un gusto – dijo Austin y le respondió. Algo no estaba bien aquí, podía sentir la incomodidad en el aire. La tensión. Los mire a ambos.

- Mmmm, bueno – dije para romper el hielo - ¿Dónde te estás quedando? – le pregunte a 

David

- En casa de mi madre, quise ir a un hotel. Pero ya conoces a mamá es demasiado posesiva – me dijo. Reír por lo bajo.

- Bueno, me alegro de que estés bien y de volver a verte – dije.

- Lo mismo digo – dijo él – Y si no te molesta ¿Podrías darme tu teléfono? Así no perdemos el contacto

- Oh, claro que si – le dije. Saco su celular y comenzó a anotar – Listo. Llámame y hablamos.

- Claro, bonita. Adiós – me dijo y se acerco a mí para besar mi mejilla. Pero se alejo rápido.

- ¡Auch! – dijo por lo bajo. Lo mire extrañada.

- ¿Qué te sucede? – le pregunte.

- Sentí una puntada en el estomago – me dijo. De reojo mire a Austin. Este sonrió levemente. ¡Oh, es un tramposo!

- ¿Estás bien? – le dije. Me miro.

- Si, si. Te llamo hoy en la tarde-noche – dijo.

- Está bien, estaré esperando – dije. Él se fue.

Sin poder creerlo me gire a verlo. Él clavo su seria mirada en mí. Lo mire fijo, desafiante, intentado intimidarlo. Pero solo conseguí que él me intimidara a mí. Como siempre.

- ¿Por qué hiciste eso? – le pregunte.

- ¿Quién era él? – me contestó con una pregunta. Arquee una de mis cejas y lo mire bien.

- ¿Celoso? – dije en forma de pregunta.

- ¿Quién es él? – volvió a repetir la pregunta, pero más despacio. Más amenazante.

- David Jordan, fue mi último novio oficial. Hace 4 años que se fue y no lo veo desde entonces. Nada importante, ¿Listo? – le dije.

- ¿Por qué le diste tu número? – dijo.

- ¿Qué es esto un interrogatorio de novio molesto? – le dije. Se acerco desafiante a mí.

- Creo que no estás en condiciones de no contestarme – me dijo por lo bajo. ¡Dios, era tan aterrador!

- Vamos, diablito. No te tengo miedo – dije. Arqueo una de sus cejas.

- Podría hacerte lo que yo quiera – dijo. Reí burlona.

- Pues fíjate que no. No puedes hacerme el amor – le dije. Sonrió levemente, le di donde más le duele.

- Pero puedo matarte.

- No serías capaz – dije.

- ¿Cómo lo sabes? – me preguntó. Y en verdad no estoy segura de contestar a eso. Lo mire fijo y trate de encontrar mi respuesta en sus ojos.

- Porque nunca nadie me ha mirado como tú me miras – le dije.

- ¿Ni él? – dijo refiriéndose a David.

- Ni él, ni nadie. Solamente tú – mire su boca y trague saliva. Solo necesito probarlos, tenerlos. Por lo menos medio segundo – ¿Por qué le hiciste eso a David? Así no vas a demostrar que tienes algo bueno dentro.

- Solo estaba probando si ese poder aun esta en mí. Y gracias a Dios, si lo está. ¡Gracias Barba! – dijo elevando la voz en la última frase.

- Pues para mí fue porque estás celoso – le dije y baje la mirada.

- Pues, tenlo por hecho que sí. Fue por celos. Y si no hubiese tenido el poder, le hubiera pegado con el puño – me dijo sonriente. Lo mire bien.

- Eres tan malo – dije divertida.

- ¿Cómo haremos para encontrar algo bueno en mí? – me preguntó.

- Solo debemos hacer cosas que por lo general nunca haces y ponerte a prueba y no lo sé – dije divertida.

- Ya encontré algo bueno dentro de mí – me dijo. Lo mire sorprendida.

- ¿A si? ¿Qué cosa? – pregunte intrigada.

- Tú – me dijo.

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Bueno a qui les dejo el ultimo capitulo del Maratón, es algo pequeño pero lindo :3 espero que les guste y Feliz Navidad que Dios las bendiga y piden muchos regalos..!!
Felices fiestas Las Amo

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Capitulo 11 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #MARATÓN




Cuando al fin conseguí que mi amiga saliera de la casa. Me dirigí a la habitación. Entre lentamente. Él estaba acostado en la cama, mirando la tele. Rió divertido, robándome una pequeña sonrisa. Levanto la cabeza y me miro.

- Lo siento, no sabía que estabas ahí – me dijo. Entre del todo y me senté en la punta de la cama.

- ¿Qué miras? – le pregunte. Se acerco a mí y apoyó su cabeza en mi hombro.

- Los Simpson – dijo y mire hacía la tele – Son muy divertidos y no puedo creer que no los haya visto antes.

- ¿Nunca los habías visto? – dije sin poder creerlo.

- Soy el Diablo, preciosa. No tengo mucho tiempo para mirar la tele – me dijo. Me puse de pie y lo mire.

- Creo que tengo un poco de ropa de mi hermano en el closet, vístete y vamos a comprarte un poco de ropa – le dije. Me miro bien

- ¿Ir de compras? – dijo no muy contento.

- Si, señor Diablo. Tiene que comprarse unos jeans, algo cómodo. No va andar por la vida en calzoncillos. – dije divertida.

- Es cómodo estar así, pero creo que tienes razón. Vamos – me dijo y se puso de pie.

Le di la ropa de mi hermano, que le quedo un tanto ajustada. Jean no es tan musculoso como el Diablo, pero algo es algo. Desayunamos y salimos de mi departamento.

- ¿Te molesta si tomo tu mano para caminar? – me preguntó. Me gire a verlo. Lo pensé por unos largos segundos.

- No, claro que no – le dije.

Con cuidado tomó mi mano con la suya y suavemente entrelazó nuestros dedos. Su mano es grande, casi envuelve la mía. Sus dedos son fuertes y largos. Una mano protectora, me llevaba de paseo por las calles de Los Ángeles. Mis, extraños, celos se hicieron presentes en mí, mientras veía como todas las mujeres que pasaban cerca nuestro se giraban a mirarlo embobadamente.

- No te preocupes, preciosa – me dijo con una sonrisa. Lo mire bien.

- ¿Preocuparme por qué? – le dije.

- Ellas no me causan nada. Solo tú lo haces – dijo. Sonreí levemente.

En menos de lo pensado estábamos en una tienda de ropa. Él miro a su alrededor y luego me miro a mí. Lo mire divertida.

- ¿Qué te sucede? – le pregunte sin dejar de reír.

- Tengo miedo de perderme aquí, dentro – me dijo mirando a su alrededor.

Sin pensarlo, me acerque a él y metí mi mano en los cabellos de su nuca. Como cuando estábamos en la feria. Su mirada verde, me estaba matando. Recorrió mi rostro con sus ojos.

- Tranquilo, no voy a dejar que te pierdas – dije dulce. Sonrió levemente.

Nos alejamos y tome su mano, para llevarlo a buscar un poco de ropa. Comencé a poner en sus manos, cada cosa que veía. Quería que se probara todo. Jeans, playeras, camisas, bermudas, pantalones de vestir. Hasta un esmoquin, oh vamos, ambas sabemos que se vería muy bien con uno puesto.

- Y esto, también – dije colocando unas zapatillas sobre la gran pila de ropa que tenía encima.

- ¿Todo esto? – dijo sin poder creerlo.

- Si, quejón. Todo eso – le dije.

Tome su brazo y lo conduje hacía uno de los cambiadores. Lo empuje allí dentro, y yo me senté en una silla, fuera, frente a él. Mire divertida a mi alrededor, las chicas de la caja me miraban sin dejar de reír.

- ¿Listo? – le pregunte.

- Ya casi – me contestó. Luego de eso salió. Lo mire bien.

- No, eso no – dije negando con la cabeza.

Hizo un gesto de odio con la cara y volvió a entrar. Yo reí divertida. Los minutos fueron pasando. Él salía y entraba. Yo reía y negaba con la cabeza. Eso sí, eso no. Esas eran todas mis palabras. Austin irritado, volvía a entrar y volvía a salir. Era tan gracioso. Gire mi cabeza y me enamore de un vestido del mostrador. Era hermoso, era el vestido de mis sueños. Como los que usan las actrices de Hollywood en la alfombra roja. Era negro, largo hasta el piso. Su espalda estaba descubierta y los bordes de los breteles estaban bordados con piedras preciosas. Sin pensarlo lo tome y entre en el cambiador de al lado. Ambos salimos al mismo tiempo. Él llevaba puesto el esmoquin que le escogí. Me miro bien, de pies a cabeza.

- Te ves tan... – me dijo y no termino la frase.

- ¿Tan? – dije. Se acerco a mí.

- Tan hermosa, preciosa – dijo. Sonreí levemente.

- Y tú también – le dije.

- No sabes cómo me gustaría entrar allí dentro y sacarte eso, para jugar contigo, perderme en tu cuerpo, en tu aroma, en tu piel – me dijo con voz pesada. Trague sonoramente.

- Austin, no seas impulsivo – le dije. Se acerco un poco más a mí.

- Juro que estoy intentando no serlo – dijo. Lo mire bien.

- Recuerda que tienes que encontrar algo bueno en ti, y según Dios la lujuria no es buena – dije nerviosa.

- Dime ‘que’ – dijo. Lo mire extrañada.

- ¿Qué? – le pregunte algo confundida y sin entender.

Se acerco más a mí y choco y frente con la mía. Su respiración era agitada. Su mirada intensa. Juro que podía escuchar los latidos de su corazón. Levanto sus brazos e hizo lo que menos me imaginaba. Me abrazó. Me estrechó más contra su cuerpo.
- Sin la mitad de mis poderes es mucho más complicado controlarme – me dijo un poco agitado. Sin dejar de abrazarlo, suspire levemente.

- Ya lo veraz, que podrás y le demostraras a Dios que hay algo bueno en ti, y que no siempre eres malo y mentiroso – dije divertida y me aleje de él.

- Es lo que más quiero hacer en este momento – me dijo. Le sonreí levemente – Mentira, lo que más quiero hacer en este momento es otra cosa.

- ¡Austin! – le dije reprendiéndolo.

- Jajajajaja, Lo sé, lo siento. Soy un imbécil – dijo. Asentí divertida.

Entramos de nuevo a los cambiadores, nos cambiamos y salimos de allí con un montón de ropa. El vestido y el esmoquin quedaron en su lugar. Eran demasiado caros. Nos acercamos a la caja, y ninguna de las chicas dejaba de mirar a Austin.

- Te espero afuera, preciosa – me dijo y como buen desubicado palmeo mi trasero. Lo mire asesinamente. Me guiño un ojo y salió. Revolee los ojos y volví mi vista a la cajera.

- ¿Cuánto es? – le pregunte.

- 1500 dólares – me dijo medio boba.

Le alcance mi tarjeta de crédito, que de paso sea dicho cuando me llegue la cuenta a fin de mes, voy a querer morir. La chica me cobro, mientras que las otras miraban a Austin. Reí por lo bajo. ¡Dios, es tan provocador!

- Aquí tiene, muchas gracias por su compra – me dijo. Le sonreí. Todas se acercaron a mí.

- Perdónanos que te digamos esto, pero tu novio está que arde – dijo una de ella. Reí por lo bajo. Y mire a Austin, quien me miro también y sonrió dulcemente.
Todas suspiramos ante esa sonrisa matadora.

- Se nota que esta perdidamente enamorado de ti – me dijo otra de ellas. Me gire a verla.

- ¿Tú crees? – le pregunte algo sorprendida.

- ¿Qué? ¿Acaso no te has dado cuenta? Fíjate como te mira, así no te mira cualquiera – me contesto. Volví a mirar a Austin.

- Si lo que tiene él cuando te mira no es amor, yo me vuelvo monja ya mismo – me dijo la chica que me cobro. Las mire divertida y sonreí.

- Gracias chicas, vendré más seguido a comprar aquí – dije divertida.

- Cuando quieras, y más si traes a ese hombre – dijo divertida una de ellas. Me despedí de todas y salí con las bolsas. Él las tomo y comenzamos a caminar.

- ¿Por qué tardaste tanto? – me preguntó.

- Lo siento, me quede hablando con ellas – le dije. Se giro a verme.

- ¿De qué? – dijo. Lo mire bien.

- Nada que te importe – dije divertida.

Con su brazo libre me tomo de la cintura y me atrajo hacía él. Como casi siempre que hacía eso, todo el aire se fue de mi cuerpo. Lo mire fijo a los ojos y me volví a perder en ellos.

- ¿_______(tn)? ¿Eres tú? – me preguntó alguien. Lentamente me aleje de Austin, y gire a verlo. ¡No puede ser!

- ¿David? – dije sin poder creerlo.

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Aqui esta el caí 1 del Maratón :3  
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Capitulo 10 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer" #MARATÓN




Comencé a moverme lentamente. Apreté los ojos al sentir la claridad de la luz sobre ellos. Mi cuerpo aun estaba dormido. Sin abrir, aun, los ojos moví mis piernas y lo que sentí me dejo inmóvil. Alguien estaba en la cama conmigo. Lentamente comencé a girar, para encontrarme a un ángel a mi lado. O eso parecía. Dormía, dormía profundamente. Lo mire bien. Cada poro de su rostro, parecía estar descansado. Sus cabellos castaños, estaban levemente desordenados. Sentí un impulso por acomodarlos. Y cuando al fin todo mi cuerpo despertó, recordé que anoche estaba bailando con él y ahora estaba aquí, durmiendo con él. Lentamente me puse de pie, no quería despertarlo se veía tan lindo así. Con cuidado salí de la habitación. Me duche, rápido y salí. Volví a entrar a la habitación y él seguía durmiendo. Ahora ocupaba casi toda la cama. Lo mire bien. Había algo distinto en él hoy. No lo sé bien. Tome mi ropa y salí de ahí para cambiarme. Cuando termine comencé a hacer el desayuno. Desde lejos escuche el sonido de las llaves. Ella entró.

- ¡Buen día! – dijo elevando la voz.

- ¡Shh! – le dije desde la cocina. Ella entró y me miro.

- ¡Hola! ¿Qué tal? Hace como dos o tres días que no te veo – me dijo. Se acercó a mí y me saludo.

- ¡Baja la voz! – le dije en voz baja. Me miro bien - ¿Cómo has estado?

- Ay, ni te imaginas. Nunca he estado mejor en mi vida – dijo y ambas salimos de la cocina, para sentarnos en la sala.

- Ya me imagino, como debe haber quedado el pobre de Jared – dije divertida. Rió por lo bajo.

- Creo que por una semana no podrá moverse.

- ¡Sea! – dije divertida y ambas reímos.

Él salió de la habitación. Ambas nos volteamos a verlo. La mandíbula de Sea cayó al suelo al verlo, parado allí. Él me miro bien y luego miro a mi amiga. Austin solo traía puestos unos calzoncillos y una musculosa blanca que se apretaba bien a su cuerpo.

- Hola – saludó con voz rasposa, supuse que se acababa de despertar.

- Ho… hola – le dijo Sea. Él me miro a mí.

- Preciosa, ¿Puedes venir un segundo? – me preguntó.

- Claro – dije y me puse de pie.

Camine hasta la habitación y entramos. Cerré la puerta y me gire a verlo. Cuando lo hice algo sintió romperse dentro de mí. Como dije antes, mientras él dormía se veía distinto. Y si que lo estaba. Sus ojos eran más claros, mucho más claros. Asombrosamente llamativos. Mire el color de su pelo y era también más claro del que recuerdo. Y ahora que lo miraba mejor, no tenía esa apariencia siniestra de siempre.

- ¿Qué… qué sucede? – le pregunte.

- Hice un trato con Dios – me dijo. Lo mire extrañada.

- ¿Qué cosa?

- ¿Me ves distinto? – me preguntó.

- Un poco – le dije.

- Tengo cinco días para probarle que hay algo bueno en mí – dijo y camino hacia la ventana – Por ahora él tiene la mitad de mis poderes, por eso he dormido. Casi nunca duerno, ya que no es necesario.

- ¿Y? – dije intrigada.

- Si no logro demostrarle que hay algo bueno en mí, nunca más podré salir del infierno. A lo que me refiero es que viviré allí abajo, por siempre.

Lo mire aterrada. ¡Eso no podía ser así! Algo debíamos de hacer. Él no podía quedarse allí para el resto de la eternidad. ¿Qué haría yo? Mi cuerpo se congelo al escuchar mis pensamientos. ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué me preocupa tanto que no pueda salir nunca más?

- Tranquilo, encontraremos algo bueno en ti – le dije.

- ¿Vas a ayudarme? – me preguntó.

- Claro que si – le dije y sonreí levemente. Él también lo hizo – Ahora, cámbiate que esta Sea ahí afuera.

- No puedo cambiarme – me dijo y me gire a verlo.

- ¿Por qué? – le pregunte.

- Él se llevo algunos de mis poderes, y uno de esos era el de poder vestirme chasqueando mis dedos.

- ¿Me estas queriendo decir que no tienes otra ropa de la que tienes puesta? – dije sin poder creerlo. Austin asintió – Esto no podía ser peor.

- Lo sé – dijo divertido.

- Bueno, quédate aquí. Salgo, despacho a Sea y vemos que hacemos – le dije y salí de la habitación.

Mi rubia amiga se acercó a mí rápidamente, me tomo del brazo y me jalo hasta la cocina. La mire extrañada, estaba realmente perturbada.

- Juro que casi entro a buscarte, pensé que estabas teniendo sexo con él. Pero luego dije que no era posible, porque no se escuchaba nada – me dijo nerviosa. Reí divertida.

- Ya te dije que no pasó nada con él – dije divertida. Me miro bien.

- ¡Claro, ______(tn)! ¡Y yo soy Madonna! – me dijo irónica. Camine hasta la sala.

- Juro que te estoy diciendo la verdad – le dije. Me miro sin poder creerlo.

- Pero… pero él estaba en calzoncillos – dijo y miro hacía la puerta – Además te llamó preciosa.

- Que hayamos dormido en la misma cama, no significa que hayamos tenido sexo amiga mía – dije y me senté en el sillón – Y que me diga así, tampoco.

- _______(tn), ¿Qué pasa contigo? ¿Acaso estas ciega o qué? Ese hombre está que arde y tú ¿no le has tocado un pelo? – me preguntó.
- No, no es eso – dije. Ella me miro bien – No te asustes, pero…

- Pero, ¿Qué? – dijo algo ansiosa.

- Yo…

- ¿Tú, que? – dijo más nerviosa que antes.

- No lo quiero solo para una noche – le dije lo más bajo que pude para que el que estaba en la habitación no escuchara. Mi amiga abrió la boca.

- ¿Estas enamorada?

- No… no lo sé, Sea. Pero con él es distinto que con los demás – dije y me puse de pie. Ella también lo hizo.

- Ya era hora, amiga – me dijo algo emocionada y me abrazó. Le respondí el gesto.

Pero mientras descubría ese sentimiento dentro de mí me di cuenta de algo. Estoy enamorada de alguien que ni siquiera es humano. Alguien que nunca sintió amor en su vida, alguien que es vil y no perdona el alma de nadie. Estoy enamorada del Diablo, perdidamente enamorada de él.

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A qui esta el capitulo 10 espero que les guste :3 Este maratón es para decearles unas felices fiestas :D 

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viernes, 20 de diciembre de 2013

Capitulo 9 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer"


- ¿Por qué te fuiste así? – me pregunto.

- No, por nada. Solo necesitaba tomar un poco aire – le dije. Me miro fijo a los ojos. Sus ojos eran llamativos que horas atrás.

- ¿Has bailado alguna vez con el Diablo a la pálida luz de la luna? – me pregunto. Mi corazón se acelero.

- No – le dije despacio.

Se inclino hacía adelante y besó la punta de mi nariz suavemente. Cerré los ojos ante el dulce contacto. Luego bajó más su rostro y acaricio su nariz con la mía. Abrí mis ojos para encontrarme con los suyos muy cerca de los míos. ¡Oh Dios mío! Su boca estaba a dos centímetros de la mía. Mi respiración se agito. Se quedo ahí quieto, mirándome fijo. Su nariz contra la mía. Su respiración pesada caía sobre mis labios.

- ¿Bailas conmigo? – me dijo.

- No hay música – dije tratando de mantenerme de pie. Su mirada me estaba ahogando.

- Eso no es problema – me dijo.

Coloco una de sus manos en mi cintura. Desde lejos una suave melodía empezó a llegar a mis oídos. Pronto el lugar se lleno de música. Me acerco más a él. Coloque una de mis manos en un su hombro. Comenzamos a bailar. Su mirada estaba fija en la mía. Mis pies se movían al ritmo de los suyos.

- Eres tan hermosa – me susurro al oído. Mordí mi labio inferior.

- ¿Por qué me haces esto? – le pregunte invadida por las ganas de besarlo.

- Juro que no es mi intención – dijo.

Apoye mi cabeza sobre la parte posterior de su hombro. Suavemente se escuchaba el latir de su corazón. ¿El Diablo tiene corazón? Al parecer sí. Deje que la música, y el momento me llenaran por completa. Les juro que podría pasarme horas así con él. Cerré los ojos y deje que mis pies se movieran casi solos.

Se quedó dormida. Sin ningún problema la alcé en brazos y bajamos hasta su departamento. Esta situación ya me estaba cansando. ¿Qué voy a hacer con esto? Yo soy el Diablo, tampoco puedo seguir así. Entramos a la habitación y suavemente la apoye en la cama.

- No, no te vayas – me dijo con la voz dormida. La mire bien – Por favor, quédate conmigo.

Sin pensarlo demasiado me acosté a su lado. Ella se acomodó contra mí. Su bello rostro quedó sobre mi pecho. Tontamente me encontré colocando uno de mis brazos alrededor de ella. De verdad me siento un imbécil. Es solo una simple mujer ¿Qué tiene de especial?

- Tal vez, ella es – dijo una voz muy familiar para mis oídos. Levante la vista y busque con la mirada.

- ¿Rachel? – pregunte. De repente se apareció ante mí.

- Hola hermanito, ¿Cómo estás? – me preguntó.

- Rach – le dije asintiendo – Ya lo vez, mírame. Parezco un ******* humano – rió por lo bajo.

- Tranquilo, te ves bien – me dijo divertida.

- ¿Cómo están las cosas allí abajo? – dije al recordar mi casa y mis hermanos.

- Bien, por ahora puedo controlarlos. Con un potente grito, se quedan quietos.

- Pobres, me deben extrañar – le dije. Ella asintió levemente - ¿Qué te trae por aquí?

- Tú, Austin. Me tienes preocupada. Sabes que como toda hermana, tengo instintos. Y los míos están a punto de explotar. ¿Qué te sucede?

- No lo sé, Rach – le dije y mire hacía _____(tn) que seguía durmiendo profundamente.

- Creo que el problema es lo que tienes sobre el pecho – me dijo mi hermana.

La mire bien. ¿A qué se refería con eso? Se acercó un poco más a la cama en donde me encontraba yo acostado con una mujer en mis brazos. Rachel clavó la mirada en _____(tn), provocando que se moviera un poco.

- Ella es, hermanito – me dijo.

- ¿Eh? – le dije sin entender.

-¡Ay, aja! ¡No te hagas el tonto! Sabes de lo que estamos hablando. Ella es la persona que el destino ha puesto para tu camino.

- Jajaja, que graciosa eres – le dije, pero ella no rió. Mire a ______(tn).

- No te rías del destino – me dijo.

- El destino es un pelele, no siempre sale todo como él dice – dije.

- La mayoría de las veces si – dijo ella.

Lentamente me fui alejando de ella, para no despertarla. La acomodé bien en la cama y la tape. Con Rachel salimos de la habitación, antes de despertarla. Mi hermana rió divertida al ver en donde estaba durmiendo.

- ¿Te resulta gracioso? – le pregunte algo molesto.

- Pues, lo siento. Pero si – me dijo y volvió a reír – Ay, ya hermanito. No te pongas de mal humor.

- Juro que me siento muy extraño, Rachel – le dije

- Lo sé, por eso vine – dijo ella.

- ¿Qué debo hacer? - pregunte. Ella se acerco a mí y se sentó a mi lado.

- Eres el Diablo. El ser más temido de todo el mundo. Eres malo, despiadado, vil y muy mentiroso. Pero aunque no puedas creerlo tienes algo bueno.

- Si, claro – dije irónico. Me miro fijo.

- ¿Acaso piensas que el yin-yan fue hecho por un loco que estaba ebrio? – me preguntó. Me gire a verla – Dentro de lo bueno, siempre hay algo malo. Dios no es perfecto hermano, te lo ha demostrado. Y aunque todo el mundo crea que si, no es así. Y dentro de lo malo, siempre hay algo bueno.

- ¿Qué es? – le pregunte confundido.

- Busca dentro de ti, busca que ya lo vas a encontrar – dijo y se puso de pie – Solo sigue a tu… no tan usado, corazón.

Desapareció. Me dejo, aquí, con una extraña sensación dentro. La duda. Nunca tuve duda en mi vida. Siempre fui seguro de mi mismo, de mis acciones. Nunca sentí nada por nadie. Ni lastima, ni admiración, ni amor. Bueno, tal vez cariño por mi hermana y un poco de aprecio por mis hermanos. Eso es algo bueno. Creo. Me puse de pie y camine hasta la habitación. Ella dormía profundamente. Guiado por lo que Rachel llama, mi corazón, me acerque a la cama y me acosté junto a ella. Se movió un poco y me abrazo contra ella. Su aroma inundo mis sentidos. Cerrando los ojos, vi pasar frente a mí la soledad de mi eternidad.
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Hola chicas a qui esta el capitulo 9.!!! :3 comenten por fa.!!! me gustaria mucho.

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sábado, 14 de diciembre de 2013

Capitulo 8 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer"


Lo mire de reojo mientras caminábamos por la feria. Él miraba extrañado y curioso. Parece un niño. Es tan tierno. Y al mismo tiempo tiene algo tan siniestro y excitante. Frunzo el ceño cuando vio a un gran grupo de niños jugando y corriendo. Lo mire divertida.

- ¿Pasa algo? – le pregunte. Se giro a verme.

- Si, nunca he estado con tanta gente en un mismo lugar – me dijo.

- Eres muy antisocial para ser el Diablo – le dije divertida.

- ¿A si? – me preguntó mirándome.

- Si – le dije sin dejar de reír. Él también lo hizo. Es tan devastador cuando sonríe.

- ¿Y qué haremos? – preguntó. Me gire a verlo.

- Jugaremos un poco – dije y tome su mano para arrastrarlo hasta uno de los juegos.

- Buen día, ¿Desean jugar? – nos preguntó el hombre del lugar.

- Si. Dos fichas, por favor – le dije. Me paso 6 pelotas.

Tenía que tirar la mayor cantidad posible de botellas, para ganar un oso. Mire a Austin, estaba bastante serio. Un poco más de lo normal. Parecía que algo le molestaba o dolía, no sé bien con exactitud. En un acto fallido me encontré colocando mi mano en su nuca. La arrastre hasta sus cabellos y acaricie su cuero cabelludo.

- ¿Qué sucede? – le pregunte. Corrió su mirada a la mía.

- Me gusta que acaricies mi pelo – me dijo. Deje de hacerlo y trague saliva.

- Déjame enseñarte como se hace esto Austin – le dije. Rió por lo bajo.

Tire la primera pelota y falle. Rió. Lance la segunda y volví a fallar. Volvió a reír. Tome la última que me quedaba. La tire. ¡mierda, falle! Austin reía divertido, y pude notar como el hombre de la tienda también estaba tentado a reírse.

- Oh preciosa, no pensé en reírme tanto – dijo mientras refregaba sus ojos.

- Veamos si tú puedes hacerlo – le dije y me acerque a su oído – Señor Diablo.

Le di las otras tres pelotas. Se acerco más al estante. Lanzo la primera pelota. Varias botellas cayeron. Lo mire sorprendida. Lanzo la segunda y más botellas cayeron. Solo quedaba una botella. Se giro a verme.

- Así es como se hace, preciosa – me dijo y lanzo la pelota sin dejar de mirarme. La última botella cayó. Gire sorprendida ante el sonido de eso.

- Felicitaciones, ha ganado el premio mayor – le dijo el hombre. Le alcanzo un oso enorme y peludo. Era extremadamente lindo.

- Toma preciosa, para ti – me dijo y me lo dio. Tome el oso y lo mire a él.

- Es muy lindo – dije bobamente. La última vez que me habían regalado un oso tenía 14 años. Y era del tamaño de mi mano

- Como tú – dijo. Mordí levemente mi labio inferior.

- ¿Quieres comer algodón de azúcar? – le pregunte.

- No es de mi agrado – dijo. Lo mire divertida.

- Bueno, lo tendrá que ser – dije desafiante.

Seguimos caminando hasta encontrar un puesto de manzanas acarameladas, palomitas de maíz, caramelos, chupetines y algodones de azúcar. Compre el más grande y mullido de todos. Me acerque hasta él.

- Vamos, come un poco – le dije. Me miro bien.

- De verdad preciosa, no es de mi agrado – dijo sin dejar de mirar el colorido dulce que tenía en mis manos.

- ¿Lo has probado? – le pregunte. Me miro.

- No, pero algo que es rosa y se te pega en las manos como chicle no debe ser nada agradable – me dijo. Reí divertida.

- Oh vaya, eres peor que un niño. Pruébalo, juro que te gustara – dije.

Me miro sin estar muy seguro. Tomo un pequeño pedazo con la punta de los dedos. De verdad parecía un niño al cual estabas obligando a comer verduras. Lo levanto lentamente hasta su boca y lo comió con cierto asco. Yo solo lo miraba.

- ¿Y? – pregunte.

- Es asqueroso – dijo frunciendo el ceño.

- ¡No seas mentiroso! – le dije divertida.

- ¡Yo no miento! – dijo como si eso fuera lo más verdadero que hubiera dicho en su vida.

- Si claro, y yo soy Megan Fox – dije. Rió con ganas.

- Ay, preciosa eres tan graciosa – me dijo. Tome un poco de algodón y lo metí en mi boca.

- Y tú eres tan extraño – le dije.

Volvimos a caminar. Y sin darme cuenta las horas fueron pasando. La noche se hizo presente en Los Ángeles, fue tan rápido. Es tan extraño todo esto, es extraña la sensación de estar con él. Hay momentos en los que se me olvida y pienso que es un hombre normal, común y corriente. Pero cuando recuerdo que y quién es se me eriza la piel. Este hombre, que ni siquiera es un hombre, solo ha venido a mí con la intención de llevarse mi alma. Nada más que eso.

- ¿Tienes hambre? – me pregunto cuando llegamos al departamento. Lo mire.

- No, estoy que exploto – le dije. Se quito el saco y ese deseo ardiente hacía él me consumió.

- Y si. Si te la pasaste comiendo porquerías – dijo.

- ¡Ay, aja! ¿Ahora eres mi padre? – le pregunte.
- No, gracias a Dios – dijo. Lo golpee levemente en el brazo. El teléfono comenzó a sonar. Corrí hasta el.

- ¿Hola? – dije.

- Tiene un mensaje de voz, desea escucharlo – dijo la fría voz de la operadora. Fruncí el ceño – Para escuchar su mensaje marque 1.

- ______(tn), soy Sea. Parece que no estás en casa, linda. ¿Dónde y con quien estarás? ¡Ay ya me lo imagino! Bueno, pero después me cuentas sobre eso. Solo llamo para decirte que esta noche tampoco voy a casa. Jared está más ardiente que nunca y no voy a dejarlo en estas condiciones solo. Nos vemos mañana cariño, te quiero.

Deje el teléfono y reí por lo bajo. De verdad está loca. Negando divertida con la cabeza volví hacía la sala. Mi querido invitado estaba sin camisa. Todo el aire salió de mi cuerpo. Mis piernas temblaron levemente. Ese pantalón negro se amoldaba bien a sus masculinas piernas y cada músculo de su estomago parecía estar hecho de roca y carne fibrosa. Mordí mi labio al imaginarlo sobre mí, su peso calentando mi cuerpo. Sus fuertes manos sosteniendo las mías mientras estábamos íntimamente unidos. Sacudí mi cabeza.

- Voy a tomar un poco de aire – le dije y salí de ahí antes de volverme loca.

Subí hasta el último piso de mi edificio. Entre a la abandonada terraza. Este lugar está más desierto que el desierto de Sahara. Mire hacia el cielo. Era azul oscuro y por la luz de la cuidad apenas se veían las estrellas. La luna estaba blanca y casi redonda. Una linda noche.
Ni frió, ni calor. Ni viento, ni humedad. Nada. Me senté en el suelo y saque un cigarrillo. No había fumado en todo el día, algo muy raro en mí. Ahora necesitaba uno con desesperación. Lo prendí. Aspire ese envenenado humo que lograba calmarme un grado. Suspire levemente y me puse de pie. Me acerque hasta las rejas de la terraza. La gente se veía pequeña, la cuidad ruidosa.

- Es tan misterioso todo, ¿Verdad? – me sobresalte ante su profunda voz en mi oído. Me gire a verlo. Estaba tan cerca que solo debía estirarme y podría besarlo.

- ¿Qué… que haces aquí? – le pregunte nerviosa.

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Holi :3 perdón por tardar, pero casi nadie comenta solo Nadia :( y por ella subo la novela me gustaria que todas las lectoras comentaran para saber que les parce la novela.
Y Nadia que bien que vengas a vivir a México te gustara mucho.. y si tal vez podamos conocernos jejejej seria increible! :3 bien espero que comenten me gustaria mucho y tambien lean mis otras novelas originales las dejo las amo :D 

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Capitulo 7 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer"




- No, gracias – le dije y entre al baño.

Suspire aliviada cuando cerré la puerta. Prendí el agua y espere que la bañadera se llenara. Ya que no tenía que ir a trabajar me daría un merecido baño de inversión. Me quite la ropa, ate mi pelo en un rodete y entre a la tibia agua. Mi cuerpo se relajo completamente. La espuma parecía entrar en los poros de mi piel. Cerré levemente mis ojos para relajarme por completo. Nada se oía a mí alrededor. Todo era calmo y silencioso. Mis sentidos se agudizaron. Sentí una gran mano pasar por mi nuca. Abrí rápidamente mis ojos y gire para encontrarme con su mirada verde.

- ¿Qué haces aquí? – le pregunte nerviosa.

- Déjame ayudarte, preciosa – me dijo con la voz ronca.

Tomo la esponja y comenzó a pasarla por mi hombro. Gire lentamente para que pudiera pasarla bien por mi espalda. Sentía el roce de sus fuertes dedos por mi piel. Era delicado y profesional. Era tan ardiente su contacto.

- ¿Una pregunta? – le dije luego de unos largos minutos.

- La que quieras – dijo sin dejar de pasar la esponja por mi espalda.

- ¿Puedes besar? – pregunte. Mi garganta se seco.

- Claro que sí, pero nunca lo he hecho. Es algo que no me gustaría compartir con cualquiera – dijo. Sin que me viera sonreí levemente.

Gire y quedamos muy cerca. Yo estaba totalmente desnuda. El agua y la espuma cubrían mi cuerpo. Su mirada se poso en mi boca. Mi respiración se agito un poco. Era tan bello. Nunca había conocido a un hombre tan hermoso como él. Mordí mi boca levemente sin dejar de mirar la suya. Una boca es llamativa. De labios perfectamente masculinos y gruesos. Parecían suaves y que estaban completamente llenos de deseo. Subí mi mirada a través de la de él. Esa mirada miel claro que parecían prometer el paraíso mismo.

- ¿No se supone que el Diablo tiene cuernos y una cola larga y roja? – le pregunte. Soltó una carcajada, aun cerca de mi rostro.

- Ay preciosa, como me haces reír – dijo divertido y se puso de pie. Camino hasta la puerta – Cuando salgas te cuento todo lo que quieras saber. El desayuno está listo.

- De acuerdo – le dije. Austin salió y con él se llevo todo el fuego que había allí.

Luego de estar unos cuantos minutos dentro del agua, salí. Entre a mi habitación y me puse algo cómodo. Unos jeans y un top negro. Encima de eso una camisa sin mangas color turquesa. Salí de la habitación y el olor a medialunas lleno por completo mi cuerpo. Me acerque a la cocina y la mesada estaba bien puesta. De todo había allí. Tostadas, medialunas, rosquillas, tartas de fruta. Lo mire bien.

- No hace falta que pregunte como has hecho todo esto, ¿no? – le dije. Levanto la mirada y sonrió.

- Creo que no preciosa – me dijo. Me acerque hasta él y me senté – Lo siento si es mucho, pero me gusta comer bien

- No, está perfecto – dije y tome una tostada. Mi panza se quejo por eso.

- Mejor come una rosquilla, preciosa – dijo divertido y me la alcanzo. Reí por lo bajo y la tome.

- ¿Hay café? – le pregunte. Se dio vuelta y tomo un paquete. Starbucks - ¿Fuiste hasta ahí? – dije y tome el café.

- No, no hizo falta – me dijo. Negué divertida – Sobre tu pregunta en el baño. No, no tengo cuernos y tampoco tengo una cola larga y roja – reí con ganas.

- ¿Y qué tienes de especial? – le pregunte y tome un poco de café.

- Ya lo viste. Un lindo tatuaje en el final de mi espalda – la sangre se concentro en mis mejillas – Eso es el centro de todo mi poder – me dijo.

- ¿Por qué nunca has besado a nadie? – le dije. Dejo de tomar y me miro fijo.

- Casi siempre los que venden su alma son hombres o en su defecto mujeres pero de muy avanzada edad.

- Tú no eres muy joven que digamos – dije divertida. Rió por lo bajo.

- Una sola vez una chica de unos 18 años me vendió su alma por ser la modelo más famosa del mundo – dijo. Los celos me invadieron.

- ¿Te gustaba? – le pregunte.

- Era linda, muy linda. Pero era demasiado pequeña, no tenía experiencia en la vida y nada de eso. Una adolescente. Me dio pena llevarme su alma luego, pero un trato es un trato – dijo. Lo mire con odio.

- No contéstate mi pregunta – le dije. Me miro fijo – Te gustaba – dije casi afirmándolo.

- No preciosa, no me gustaba – dijo. Mis raros celos desaparecieron – Tú me gustas, y mucho.

- ¿Qué quieres hacer hoy? – le pregunte nerviosa.

- Hay muchas cosas que quiero hacer – me dijo. Y creo que entendí aquello.

- Que gracioso – dije irónica. Rió divertido.

- Y mira esto es muy raro para mí. Por lo general no tengo que esperar mucho tiempo para que me digan que es lo que quieren a cambio de su alma – me dijo. Lo mire bien.

- Lo siento – dije algo apenada.

- No tienes porque, me encanta estar contigo – lo mire bien de nuevo.
Terminamos el desayuno y juntos lavamos las cosas. Me siento muy rara, me siento muy distinta. Está ayer no era yo. No sé qué me pasa. No sé qué pasa por mi cabeza. Tengo miedo de algo que nunca sentí en mi corta vida. Algo que no tiene sentido, ni forma para mí. Algo aturdida salí de la cocina.

- ¿Qué pasa? – me preguntó. Esta vez no lo mire.

- Nada – dije por lo bajo. Se acerco a mí y maldije eso. Tomo mi rostro con una de sus manos y lo elevo para que lo mirara.

- ¿Quieres que lea en tus pensamientos? – me preguntó. Me sobresalte.

- No, no – le dije y me aleje de él – Ni se te ocurra hacer eso

- Entonces dime, ¿Qué te pasa? – dijo serio. Por primera vez desde que me lo encontré me causo miedo.

- Tengo miedo – dije mientras trato de inventarme algo.

- ¿Miedo? ¿De mí? – preguntó. Lo mire fijo. Estábamos, por suerte, bastante alejados.

- No, de mí – le dije. Frunzo el ceño - ¡Pero no importa! ¿Vamos?

- ¿A dónde? – dijo algo confundido.

- ¿Has ido alguna vez a una feria? – le pregunte.

- No, nunca – me dijo. Sonreí levemente.

- Entonces vamos a una – le dije risueña y tome mi bolso.

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A qui esta el capitulo 7!! comenten plase las amo :3

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Capitulo 6 "El Diablo Más Bueno Que Pude Conocer"



Lo mire bien y se puso de pie. Sonrió levemente y camino hasta la puerta. Mientras caminaba me percate de lo que tenía puesto. Llevaba puestos unos pantalones de dormir y una musculosa blanca.

- ¿Cuándo y cómo te cambiaste? – le pregunte. Se giro a verme.

- ¿Cuándo? Hace 5 minutos mientras tenías un sueño erótico conmigo y ¿Cómo? Como todo el mundo – me dijo. Sentí la sangre en mis mejillas. Puede saber mis sueños.

- No, no eso – dije nerviosa – Sino, que ¿Cómo, si no tenías ropa? – le dije.

De repente yo ya no tenía un camisón de seda negro, sino uno rojo. Rojo como el fuego. Me mire bien y luego lo mire a él. Sonrió de costado y me miro fijo haciendo que mi respiración se agitara.

- Eso responde a tu pregunta preciosa. Y te ves condenadamente bien con ese camisón rojo – me dijo. Mi cuerpo ardió de deseo por él.

- ¿Puedes irte? Quiero dormir – le dije y me volví a acostar. Sentí que se acercaba a mí de nuevo.

- Hasta mañana preciosa, que sueñes conmigo – me susurro al oído y besó mi frente.

Cuando sentí la puerta de mi habitación cerrarse, deje que toda esa tensión saliera de mi cuerpo. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué es lo que tengo que hacer? Debo estar loca. Sí, creo que estoy muy loca. El Diablo en mi casa, sensualmente provocador, condenadamente sensual. ¿Qué va a ser de mí? Solo deseo que esto sea un sueño...

1, 2, 3 desaparece. ¡Woou, esto sí que es divertido! Maldita sea, me pone de muy mala gana no poder hacer eso, cuando tengo unas ganas tremendas de hacerlo. Barba, creo que vamos a tener que discutir esa pequeña cuestión hermano. Deje en la mesa el muñequito con el que estaba jugando y me recosté en el sillón. Ahora ella debe estar pensando que es lo que quiere a cambio de su alma. Una excitante mujer está durmiendo en la habitación que está a mi lado. Una mujer extrovertida y audaz. Rachel diría que soy un pelele. Según ella, yo por ser el Diablo, ya tendría que tener un hijo. Como Dios. Una mujer a la cual mantener a mi lado por el resto de la eternidad. Como Dios. Rachel esta por así decirlo enamorada de un hombre llamado James, el cual también lo está de ella. Dice que ahora sabe porque las personas pueden llegar a morir por amor, es algo que se siente en medio del pecho y te hace sentir muy vulnerable. Algo que nunca me paso, porque no creo y no tengo ganas de enamorarme. Es muy cursi. Nunca estuve con una mujer, por el simple hecho de que nunca desee tanto a una. ______(tn) en este momento es lo que más deseo de este mundo.

¡Maldita sea! ¡Maldito tren! Me senté en mi cama, mientras escuchaba como las ruedas del tren hacían un horrible ruido contra las vías. Mire mi reloj de mesa. 7:30 a. m. La misma hora de siempre. Lentamente, mientras mi cuerpo iba despertando sus sentidos y movimientos, me destape. Mi camisón ¿era rojo? No… mi camisón era negro.
¡Austin!
Rápidamente me puse de pie y salí de la habitación. Lo busque con la mirada, pero no estaba. Tal vez si todo haya sido un sueño y yo realmente estoy loca. Hasta que de lejos empecé a escuchar el sonido de la ducha. Me acerque y con cuidado abrí la puerta. El agua caía excitantemente por su bien formado cuerpo. ¡Dios, eso era mucho mejor que en mis sueños! ¿Cómo sería tocarlo? ¿Será real? Giro dándome la espalda. Mi mirada se poso en el final de su espalda. Un raro tatuaje, de raros colores, se movía con cada pequeño movimiento de su cuerpo. ¡Es maravilloso! Mordí levemente mi labio inferior.

- Puedes pasar preciosa – me sobresalte ante su profunda voz. Aun me daba la espalda – Si quieres, puedes bañarte conmigo – salí rápidamente de allí.

Entre a mi habitación, algo agitada, y cerré bien la puerta. Nerviosa abrí mi closet y empecé a buscar ropa. Ropa, ropa ¡Maldita sea! ¿Qué co.ño es lo que voy a buscar aquí? Si mi ropa de trabajo está en el armario de la sala. Tocó 3 veces.

- ¿Si? – dije y seguí buscando algo que no iba a encontrar. La puerta se abrió.

- Hola preciosa, ¿Cómo has dormido? – me pregunto y entró por completo. Sin mirarlo, ya que no podía hacerlo, tome una toalla y salí de allí. Salió detrás de mí.

- Bien, ¿Y tú? – le pregunte nerviosa. Entre al baño.

- Excelente – dijo. Gire y cuando lo hice choque levemente contra su duro pecho. Su respiración choco contra mi rostro. Me miro fijo.

- Se hace tarde para el trabajo – dije y me aleje de él.

- No, ya no – dijo. Lo mire extrañada. El teléfono empezó a sonar. Lentamente me acerque a él.

- ¿Hola? – conteste.

- ¿Qué hace mi amiga? – dijo con voz chillona. Respire aliviada.

- Sea – dije y sonreí levemente - ¿Dónde estás? – le pregunte.

- Buen día, ¿Cómo has estado? Que yo sepa no dormí allí anoche – dijo. Reí por lo bajo.

- Buen día amiga, estoy bien ¿y tú?– le pregunte. Rió divertida.

- Bien, muy bien – dijo pícara. Con eso ya me di cuenta a que se refería.

- Estas con Jared - dije afirmándolo.

- Pues claro que si – me dijo y rió – Te manda saludos.

- Igual – dije divertida.

- Oh, antes de que me vaya de tema - dijo

- Como siempre – le dije. Se quejo – Bueno, ¿Qué pasa?

- Tenemos vacaciones – dijo. Mire a Austin y él me sonrió.

- ¿Qué? – le pregunte. Escuche un gruñido frustrado de mi amigo el Diablo. Lo volví a mirar y me hizo un gesto de molestia.

- Si, no sé que le pasó a Richard que le dieron vacaciones y nos dio vacaciones a todos – me dijo.

- ¿Me estás hablando enserio? – dije sin poder creerlo aun.

- Lo mejor de todo es que tenemos salario incluido. ¡Vacaciones pagadas _______(tn)! – dijo emocionada.


- Es grandioso – le dije emocionada también.

- Te lo dije – me dijo Austin. Sonreí por lo bajo.

- ¿Estas con alguien ______? – me pregunto Sea. Volví mi cabeza a la conversación.

- Mmmmmh, si – le dije después de unos segundos.

- ¿Con quién? – me pregunto cómplice.

- Alguien… – le dije como para no darle importancia.

- ¡Preciosa! ¡Apúrate cariño, el desayuno se enfría! – dijo fuerte. Me gire a verlo.

- ¡Esa es la voz de nuestro nuevo jefe en Administración, _______(tn)! – dijo sin poder creerlo mi amiga.

- Bueno, sí. Es él – dije y deje de mirarlo. Sea rió

- No puedo creerlo, ¿Y qué tal? ¿Es bueno? – me preguntó. Reí con ganas. Si ella supiera que no puede tener sexo. Creo que se muere.

- No lo sé. No me acosté con él – dije y le dedique una fija mirada. Sonrió divertido.

- ¿Cómo que no te acostaste con él? – Dijo como si eso fuera imposible – _______(tn), ese hombre está que arde

- Lo sé, lo sé. Pero no pasó nada – le dije.

- Pues, aun no puedo creerlo – me dijo. Ambas reímos.

- Bueno amiga, gracias por la noticia. Voy a seguir durmiendo – dije. Sea aclaro su garganta.

- Si, claro. Como si fuera fácil dormir con un súper bombón en tu casa – me dijo. Reí divertida – Yo también voy a seguir durmiendo
- Sí, claro. Mientras tienes en la cama a un maniático del sexo – le dije. Soltó una carcajada.

- Le diré eso – dijo divertida – Adiós amiga, nos vemos luego

- Claro cariño, adiós – dije y colgué. Lentamente me gire a verlo.

- Hablan como cotorras – me dijo. Sonríe levemente.

- ¿Cómo hiciste eso? – le pregunte. Silbó haciéndose el tonto – Voy a bañarme

- ¿Necesitas ayuda? – me pregunto. Mis pasos se congelaron – Podría pasarte la esponja por la espalda.

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A qui esta el capitulo espero que les guste.. bueno espero que comenten, me tengo que ir que mañana colegio bye las amo :3 <3
P.D: jaja si que es Excitante Nadia.1! :3 y muy muy sexy OMG :)

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